Somos ¿iguales, pero, diferentes? o ¿diferentes, pero, iguales?

Cuando se habla de los estereotipos de género se hace referencia a las actitudes o conductas que se asocian con el hecho de ser mujer o varón. Se afirma que estas características marcan diferencias inherentes al hecho de ser hombre o mujer. Estos estereotipos se emplean para segregar a los que no cumplen con estos estándares, y por lo tanto pueden ser utilizados para discriminar a las personas.

A fin de indagar respecto a la idea de si los hombres y las mujeres presentan rasgos psicológicos similares o distintos, en el 2005 la psicóloga Janet Hyde (2005), presenta los resultados de un meta-análisis de más de 2000 estudios acerca de las diferencias psicológicas entre hombres y mujeres. En este trabajo se analizaron estudios que investigaban los rasgos psicológicos y habilidades como, el liderazgo, capacidad cognoscitiva y personalidad, la comunicación verbal y no verbal, agresión, autoestima, razonamiento moral y comportamiento motor. Los resultados de este estudio la llevaron a plantear la “hipótesis de las similaridades de género”, en virtud de que en la mayoría de las investigaciones se mostraba que las disparidades entre hombres y mujeres eran mínimas.

El papel de las expectativas sociales es muy importante en la conformación de las diferencias en las habilidades y capacidades de hombres y mujeres. La influencia de los estereotipos (de acuerdo con Hyde) es muy importante en el desarrollo de niños y niñas, en virtud de que las afirmaciones sobre las diferencias de género, son tomadas como una creencia generalizada. Por ejemplo, al señalar que los chicos son mejores que las chicas en matemáticas; los padres pueden tener menores expectativas de éxito hacia las hijas, resultando en ellas una inseguridad en el desempeño. Esto no implica que naturalmente las mujeres tengan una menor habilidad matemática que los varones. Los estereotipos pueden ejercer y producir consecuencias graves, al evaluar con base en ellos, el desempeño de niños y niñas.

Las diferencias que muestran hombres y mujeres en sus capacidades y habilidades están influenciadas por factores ambientales. “Las diferencias no son deficiencias”, no deben tomarse como un pretexto para segregar o excluir.

Los estereotipos de género, transmiten mensajes sobre los roles de género e influyen directamente en las conductas realizadas; ya que la mayoría de las veces son utilizados para apoyar creencias perjudiciales y, acciones discriminatorias, violentas o justificar un ejercicio selectivo de poder.

El estudio de Hyde muestra que en las investigaciones analizadas sobre las características psicológicas de hombres y mujeres, las diferencias no son significativas. Estos resultados la llevaron a plantear su hipótesis de las similaridades  de género: “que hombres y mujeres son similares en la mayoría, pero no en todas, las variables psicológicas”.

Mtra. Margarita Martínez Rivera

Integrante del Programa Institucional de Estudios de Género

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