🥇 Mi experiencia en la FESI 🥇

Fanny Viridiana Coss Paredes – Carrera de Enfermería

Ganadora del PRIMER LUGAR del concurso

Así se vive en la FESI

Mi vida en la FESI, ha estado llena de altas y bajas, momentos alegres y tristes, enseñanzas y derrotas. Llegar a un nuevo lugar siempre será algo incierto, pues uno no sabe a qué experiencias y retos se va  a enfrentar, de lo único que se puede estar seguro, es que nada volverá a ser igual.

A veces se cierran las puertas de algún lugar, pero se abren otras, y a mí se me abrió la puerta de esta increíble universidad; es necesario entender la importancia de los momentos y ahora es justo de lo que voy a hablar.

El primer día que llegue a la FESI, me sentía un poco confundida y perdida, pues no encontraba mi salón de clases, para colmo ya era tarde y  no había nadie caminando en donde yo estaba, para poder preguntarle hacía donde debía de dirigirme, entonces sólo seguí mi instinto, subí al edificio que creía que era el correcto, y en efecto, estaba en el edificio que me tocaba, comencé a buscar el salón que me correspondía hasta que por fin lo encontré. Llegue en el momento en que todos se presentaban y contaban un poco acerca de sus vidas, de qué escuela provenían, lo que les gustaba hacer, si eran hijos únicos o tenían hermanos, porqué estaban ahí, etc., es curioso cómo es que la vida nos había llevado a encontrarnos justo en ese salón a esa misma hora y bueno, pues así fue como comencé mi historia en la FESI.

En mi primer año de la licenciatura, estaba indecisa sobre estudiar Enfermería o no, pero poco a poco las clases fueron llamando mi atención, me gustaba entender lo que pasaba en el cuerpo humano, saber qué hay en cada célula de nuestro organismo, ver cómo es que las personas enfermaban o cómo es que podrían cuidar su salud de una u otro forma, entonces decidí terminar mis estudios universitarios.

Un año después pasé a tercer semestre, comencé mis prácticas en campo clínico y me di cuenta de lo que significaba estar al cuidado de una persona, enfrentarme a la vida real en una clínica o en un hospital, ver que hay personas que no entienden nada de lo que ocurre en su cuerpo, ni con su salud, mucho menos con

su enfermedad, otras que no sabían cómo enfrentar el hecho de que su familia se encontraba al borde de la muerte.

En semestres más avanzados, tuve otras vivencias aún más fuertes, como estar a cargo de una adolescente que se había convertido en madre y que no sabía cómo  cuidar de su pequeño hijo; el sufrimiento de una madre que acababa de perder a su bebé recién nacido y que no tendría la dicha de vivir el increíble viaje de la vida, ya que ese pequeño angelito había fallecido; una mujer que anhelaba ser madre, pero que no había podido concebir una vida en su vientre; cuidar a un niño que no tenía la  fortuna de poder escuchar ningún sonido y aprender a comunicarme con él a través de señas; darle ánimos a unos padres que sabían que su hijo o hija moriría pronto a causa del cáncer que consumía poco a poco su vida; cuidar de una persona que se encontraba inconsciente e invadida por máquinas y aparatos que le permitían seguir respirando  y viviendo; realizar maniobras de reanimación  a una persona que entró en paro cardiorrespiratorio; darle palabras de aliento a un hombre que había salido de quirófano porque le habían amputado una pierna; o estar con una persona que acababa de perder la vida y seguir brindandole cuidados aun después de la muerte.

Todas esas vivencias, son las que poco a poco me fueron convirtiendo en una mujer más humana, más consciente y solidaria con mis semejantes; me permitieron darme cuenta de que tengo un deber con la sociedad compartiendo todo lo que he aprendido; así como también un compromiso con mi carrera, de llevar en alto la disciplina de Enfermería.

Por otro lado también quiero mencionar a las personas que conocí en todo este tiempo y que me parecieron admirables; profesores con conocimientos infinitos, que contaban sus experiencias como si las estuvieran reviviendo, para que los alumnos pudiéramos entender mejor un tema, que daban sus clases con profesionalismo, pero sobre todo y lo más importante con pasión y entrega, que siempre buscaban inspirar a las futuras generaciones; compañeros comprometidos y amables, alegres y carismáticos, deseosos de más conocimientos, cabe mencionar al personal administrativo que en su mayoría se 

destacaban por su amabilidad, todas estas personas que se cruzaron en mi camino, han dejado un poquito de sí mismas en mi vida y me han enseñado algo diferente, lo cual me ha servido para seguir preparándome y mejorando profesional y humanamente.

Así mismo, quiero aprovechar para mencionar también una increíble atracción que hay en la FESI y que he tenido la oportunidad de disfrutar todos estos años, la vegetación que en ella existe; estar en contacto con la naturaleza permite que pueda relajarme a pesar del estrés que la vida diaria me llega a producir, escuchar el canto de los pájaros, contemplar un atardecer mirando el cielo, sentir cómo los rayos del sol, tocan mi piel, escuchar el chiflido del aire, tomar un respiro mientras  descanso un momento en el pasto y así, hasta llegar a conciliar el sueño; y qué hablar de la increíble biblioteca que aquí se encuentra, un lugar lleno de conocimientos de ciencia y de imaginación, donde uno puede concentrarse y sumergirse en una fascinante lectura, realizar tareas, compartir conocimientos, realizar investigaciones y crear ideas.

Podría pasar horas intentando explicar todo lo que me ha costado llegar hasta este punto; los sacrificios que he hecho como el dormir tarde y despertar temprano, otros días incluso no dormir, noches en vela haciendo lo posible por no cerrar los ojos, tomando café, escuchando música relajante para no perder la paciencia; dejar de convivir con mi familia y amigos;  perderme de muchos paseos; no ver mis programas de televisión favoritos, etc., nunca nadie sabrá realmente todo lo que me ha costado llegar hasta aquí, pero estoy completamente segura de que cada uno de los sacrificios que he hecho valen cada instante.

La vida está llena de momentos grises, tristes, apagados, frustrantes, pero también está llena de color, alegría, luz, pasión y amor, sólo es necesario encontrar un equilibrio, saber que no hay algo más fuerte que nuestras convicciones, que nuestro propósitos y sobre todo, no hay nada más grande y poderoso que nuestros sueños.

Encontrar el verdadero sentido a lo que hacemos es una tarea bastante compleja, incluso podríamos pasar toda la vida buscando una respuesta, es necesario escuchar nuestra voz interior para encontrar el sentido a lo que hacemos y lo que estamos dispuestos a sacrificar por ello hasta conseguirlo; devolver a la sociedad y la humanidad una persona de bien.

Ahora que estoy en octavo semestre de la carrera y a punto de concluir mis estudios, me doy cuenta de que el camino hacía nuestros sueños probablemente no será fácil, que vencer todos los obstáculos que se ponen en de nuestro camino, resulta difícil, es doloroso, es complicado, pero de eso se trata la vida, de romper barreras, de vencer obstáculos, de apostar lejos, nada que haya valido la pena ha sido fácil o se ha obtenido con poco esfuerzo, sin embargo creo que vale la pena vivirlo.