Pequeñas invasoras
Autor: Dr. Hibraím Adán Pérez Mendoza
Fotografías: Zahir Santillán
La biodiversidad es uno de los atributos que distingue a nuestro país, ya que de entre todos los países del mundo solo 17 se consideran megadiversos (que al representar 10% de la superficie continental, contienen en su conjunto a más del 70% de la diversidad biológica del planeta). Sin embargo, casi siempre pensamos en especies grandes o que son atractivas, por ejemplo el águila real que es parte de los símbolos patrios o los jaguares, que son parte de la identidad cultural de diferentes regiones, sobre todo el sureste de México. Pero no todo son especies grandes, contamos con una gran cantidad de especies de otros organismos mucho más pequeños que también son muy diversos. En el mundo hay aproximadamente 16000 especies de hormigas, y en México 1104, lo que nos coloca como el cuarto país con mayor diversidad de este grupo. Sin embargo, de estas especies que están en nuestro país, no todas son especies nativas. Se considera que existen 42 especies que han llegado de diferentes partes del mundo y se han establecido en nuestro país, algunas causando efectos adversos sobre las especies nativas.
Por qué llegan especies nuevas y cómo lo logran
Las actividades humanas pueden favorecer el transporte de especies fuera de sus distribuciones naturales. La primera especie de hormiga exótica documentada en México es Tetramorium bicarinatum que se registró en 1855, sin embargo el proceso de llegada de especies exóticas es continuo, por ejemplo dos especies se registraron en 2013 Nylanderia flavipes y Trichomyrmex destructor. Estas especies pueden llegar de distintas formas, por ejemplo, en la arena que se utiliza en los balastos de los barcos y que pueden establecerse en las ciudades portuarias, de hecho cuando se consideran los registros de presencia de especies exóticas es evidente que la mayoría de las especies se encuentran en los estados costeros, sobre todo cerca de puertos. No obstante, las especies no necesariamente se quedan estáticas en estos sitios a los que llegan, pueden ir estableciéndose en otros lugares si las condiciones les son propicias, como el caso de Paratrechina longicornis que arribó a México en 1859 (o al menos el primer registro de ella se dió en esta fecha) y que ahora se encuentra en gran parte del territorio nacional. De las especies exóticas que se han establecido en nuestro país una gran cantidad vienen de Sudamérica (principalmente de Argentina y Brasil), el sudeste asiático y África tropical, aunque hay también especies originarias de las islas Azores, de la India, etc. Se considera que la mayoría de las especies se han establecido por el comercio de diferentes bienes, incluidas plantas de otros sitios (ya que muchas hormigas pueden también pasar desapercibidas en el sustrato que mantiene a las plantas en buenas condiciones).

¿Es malo que lleguen estas especies?
Cuando hablamos de especies exóticas no necesariamente sabemos el impacto que pueden tener en nuestras vidas o en los ecosistemas en los que se establecen. En algunos casos los efectos son imperceptibles porque no había especies de hormigas nativas, por ejemplo en las islas de Hawaii, no existían especies nativas de hormigas y la llegada de hormigas exóticas parece no tener un efecto negativo ni para la flora o fauna local, ni para las personas. En otros casos como en Islandia, tampoco había especies de hormigas nativas y actualmente hay cinco especies que se han establecido en la isla y siempre asociadas a estructuras humanas. Aquí sus efectos podrían ser adversos sobre todo porque muchas especies se establecen cerca de instalaciones eléctricas por su atracción hacia los campos electromagnéticos, como porque estos sitios suelen ser térmicamente favorables para que estas especies se establezcan y reproduzcan. Esto puede generar problemas asociados con el deterioro de estas instalaciones. Sin embargo, en otros casos las hormigas exóticas pueden ser un gran problema, ya que representan pérdidas para la agricultura (la presencia de Anoplolepis gracilipes favorece la presencia de áfidos que a su vez pueden transmitir virus y bacterias a plantas de importancia económica), o incluso problemas de salud pública como el caso de Solenopsis invicta, Wasmannia auropunctata o Trichomyrmex destructor que su picadura puede causar shock anafiláctico o pústulas tanto a personas, como a ganado o el caso de Tapinoma melanocephalum o Monomorium pharaonis que al establecerse en cocinas pueden ser vectores de Salmonella, Estafilococos o Pseudomonas. Sin embargo, los efectos también pueden ser indirectos, un estudio reciente demuestra que la presencia de hormigas cabezonas (Pheidole megacephala) afecta la presencia de hormigas nativas en África que tienen relaciones positivas con plantas del género Acacia al proveerles de protección contra los herbívoros. La relación que tienen con estas especies es tan antigua que las especies nativas muerden y pican a los elefantes en zonas sensibles y previenen que se alimenten de forma desmedida de estas plantas. Al ser desplazadas estas especies nativas, los elefantes pueden arrasar con las acacias y esto tiene efectos sobre la posibilidad que tienen de emboscar los leones a sus presas, por lo que de forma indirecta, la presencia de las hormigas cabezonas ha generado cambios en la alimentación de un depredador tope en un ecosistema.

¿Sabemos qué pasa en México?
Actualmente no se tienen datos sobre los impactos que tienen las especies exóticas de hormigas en nuestro país, sin embargo existen diferentes grupos de expertos trabajando en conocer inicialmente dónde están actualmente y a partir de esos registros modelar dónde podrían encontrarse tanto actualmente, como bajo diferentes escenarios de cambio climático global. Estos modelos se construyen a partir de registros con coordenadas y la identificación de expertos pero existen algunas plataformas que permiten que cualquier persona pueda subir una fotografía con la ubicación del registro y si la fotografía permite ver las características que definen a la especie, también son muy útiles, así que si has visto hormigas en tu casa o tu jardín y quieres saber si son exóticas, puedes subir tus fotos a NaturaLista (biodiversidad.gob.mx/) y preguntar a los expertos. No te desesperes si no se pueden identificar, al ser animales pequeños no es fácil que las fotografías permitan la identificación, pero nos dan una buena idea de qué sitios necesitamos visitar para poder corroborar la información. Más allá de modelar la distribución de estas especies exóticas, es necesario explorar cómo su presencia puede afectar a nuestras especies nativas, tanto de hormigas, como de las especies de plantas y animales con las que puedan interactuar. Como ya se mencionó, las especies exóticas pueden ir desplazando a las nativas que han compartido una historia evolutiva con las especies de su región y esto puede desencadenar una serie de efectos en otros organismos.

Qué podemos hacer ante la presencia de las especies exóticas
La erradicación de las especies exóticas es una tarea compleja y costosa en términos de tiempo, dinero y esfuerzo, por lo que no se considera como una estrategia viable en el corto plazo. La mejor herramienta con que contamos es la prevención, por lo que existen cercos sanitarios para detectar la entrada de estas y muchas otras especies que pueden venir con diferentes productos como hortalizas, granos, etc. Sin embargo, el tamaño y los hábitos de las hormigas hace difícil su detección. El monitoreo constante es una de las formas que tenemos de entender cómo estas especies llegan, se establecen y se dispersan en México, por lo que se requeire de los reportes y corroboración de las especies a través del tiempo y del territorio nacional. El desarrollo de nueva infraestructura de movilidad representa un problema potencial, ya que puede facilitar el desplazamiento de las especies exóticas y por tanto es indispensable conocer su impacto en las comunidades naturales. Muchas de las especies exóticas aprovechan los espacios creados por el hombre, por lo que también estar pendiente de lo que ocurre en nuestros hogares puede limitar la expansión de estas especies, pero es importante recordar que el manejo de aquellas especies que pueden constituir plagas debe realizarse por personal capacitado para este trabajo, ya que el uso de sustancias para su erradicación debe realizarse de forma controlada.
Las hormigas son animales fascinantes, tienen organizaciones sociales complejas, modifican el ambiente para volverlo propicio mediante la construcción de nidos, representan la mayor cantidad de biomasa del planeta, son importantes para determinar flujos de materia y energía, tienen individuos que viven solo algunos meses hasta un par de años, mientras que las reinas pueden llegar a vivir hasta 30 años (Pogonomyrmex owyheei) y han sido parte de la identidad cultural de las culturas precolombinas y actuales al ser especies que representan la unión entre el subsuelo y el suelo mismo, asociandolas con la siembra y los periodos de cosecha. En muchas partes del país se consumen hormigas mieleras o las chicatanas por ser un recurso abundante y rico en proteínas y azúcares. Por todo ello, vale la pena tratar de entender qué especies tenemos, dónde están y cómo interactúan con su entorno, evitando perder a las especies nativas antes de que otras especies puedan desplazarlas hacia la extinción.

