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Rinden homenaje por sus 48 años de trayectoria académica y 25 como responsable de la Residencia en Terapia Familiar

Acompañada de amistades entrañables, familiares, académicos y terapeutas formados en la Residencia en Terapia Familiar —programa del que fue fundadora—, la Dra. Ofelia Desatnik Miechimsky fue reconocida por su amplia trayectoria de 48 años dedicados a la docencia y por el cierre de su ciclo laboral en la FES Iztacala.

La Unidad de Seminarios “Héctor Fernández Varela Mejía” albergó este emotivo homenaje, donde las y los asistentes conocieron pasajes de su historia como académica, terapeuta familiar, madre y amiga.

El primero en tomar la palabra fue el Dr. Ricardo Sánchez Medina, docente de la residencia y egresado del programa, quien ofreció una semblanza en la que destacó una trayectoria comprometida con la comprensión de las relaciones humanas, la formación ética de terapeutas y la transformación de contextos familiares, educativos y sociales.

Formada como psicóloga en la Facultad de Psicología de la UNAM, amplió su horizonte académico con estudios de maestría en Psicología del Desarrollo y posteriormente en Terapia Familiar Sistémica en el Instituto Latinoamericano de Estudios de la Familia, institución con la que mantiene una estrecha relación académica y profesional.

En 1977 inició su labor como profesora en la entonces ENEP Iztacala. Integró el grupo fundador de la licenciatura en Psicología en el área de Desarrollo y Educación, que coordinó como jefa de área entre 1999 y 2001. A partir de 2001 y hasta 2025 concentró su trabajo en la Residencia en Terapia Familiar de la Maestría en Psicología, donde se desempeñó como docente, supervisora y, durante más de dos décadas, como responsable académica. Bajo su liderazgo se consolidó un modelo formativo que articuló clínica, supervisión, investigación y reflexión sobre la persona del terapeuta.

En el ámbito de la investigación contribuyó de manera sustantiva al proyecto de evaluación y planeación educativa, desarrollando líneas hoy fundamentales para la terapia familiar contemporánea, la formación de terapeutas y la supervisión clínica. Abordó temas como representaciones sociales de los procesos terapéuticos, relación terapéutica, emociones, estrés y violencia en contextos escolares y comunitarios.

Su producción académica —libros, artículos y diversos trabajos especializados— dialoga con corrientes sistémicas y posmodernas, aportando reflexiones sobre responsabilidad relacional, voces silenciadas, diversidad familiar, violencia y formación clínica.

Más allá de la academia desarrolló una amplia labor de difusión y vinculación social. Participó en medios de comunicación como consultora en temas de familia y relaciones interpersonales, además de coordinar proyectos internacionales de intervención psicosocial en violencia en América Latina.

Asimismo, formó parte de la Sociedad Mexicana de Terapia Familiar, del Consejo Mexicano de Terapia Familiar, de la Asociación Latinoamericana para la Formación en Psicología y del Consejo Nacional de Psicología.

Durante el homenaje se subrayó que su camino profesional se ha construido con rigor, sensibilidad y apertura constante al diálogo, lo que la convirtió en figura clave de la terapia familiar sistémica en México. “Su huella vive en las generaciones de terapeutas que formó, en las preguntas que supo sostener, en la ética relacional que transmitió y en la convicción de que la terapia es ante todo un acto profundamente humano”. Su jubilación marca el cierre de una etapa institucional y la celebración de una trayectoria que seguirá resonando en la clínica, la docencia y las relaciones que ayudó a transformar.

Tras un prolongado aplauso, acompañado de voces que exclamaban “¡bravo!”, terapeutas egresados de la residencia proyectaron un video y leyeron una carta emotiva en la que expresaron cariño, gratitud y reconocimiento por sus enseñanzas. Destacaron que fue brújula para decisiones personales y profesionales, que imprimió su sabiduría sistémica, análisis riguroso, temple y sensibilidad en las sesiones terapéuticas, forjando un estilo distintivo en la atención.

Recordaron que propició espacios cálidos y cercanos incluso en momentos complejos, como la pandemia. “Gracias por ser parte de nuestra historia y de muchas más. Fue un privilegio escucharte y aprender de ti. Las siguientes generaciones quizá no escuchen tu voz directamente, pero replicarán tu forma de estar y ser en el mundo”.

El reconocimiento continuó con las intervenciones de las doctoras Susana González, Ana Elena del Bosque y Patricia Covarrubias, amigas cercanas de la homenajeada. Resaltaron su capacidad de negociación, congruencia, liderazgo, escucha y calidad humana, así como su influencia en sus trayectorias profesionales.

En un mensaje videograbado, la Dra. Patricia Dávila Aranda, exdirectora de la Facultad y actual Secretaria General de la UNAM, agradeció su trabajo, compromiso, fuerza y serenidad. Expresó su deseo de que esta nueva etapa esté colmada de proyectos y bienestar, y subrayó que el programa que impulsó continuará fortaleciéndose gracias a la excelencia académica que imprimió. “Tu legado se mantendrá en la FES Iztacala”, afirmó.

Uno de los momentos más conmovedores llegó con el mensaje de su hija Denise, difundido por la Dra. Nélida Padilla Gámez, actual responsable de la residencia. Recordó que desde pequeña acompañaba a su madre a la Universidad y que el trabajo académico siempre formó parte de la vida familiar. Compartió aprendizajes transmitidos por ella: la serenidad comunica más que la confrontación; mediar es un arte; la paciencia es sabiduría en movimiento.

Subrayó que fue testigo de una dedicación inquebrantable y de los vínculos construidos con generaciones de terapeutas. “El verdadero éxito profesional no son los títulos acumulados ni los reconocimientos en papel, sino las miles de vidas transformadas mediante una terapia de escucha activa, asertiva y empática”.

Al tomar la palabra, la Dra. Ofelia Desatnik agradeció profundamente a quienes organizaron el homenaje e invitó a mantener el vínculo. Señaló que 2025 fue un año emblemático: Iztacala celebró 50 años de historia, la Residencia en Terapia Familiar cumplió 25 años y ella cerró su ciclo laboral en la Facultad, etapa que culmina con satisfacción y gratitud.

Reporte y fotografía: Ana Teresa Flores Andrade