Volver a tejer comunidad: la apuesta que Iztacala llevó al foro de las multidisciplinarias
Entre el debate sobre inteligencia artificial y empleabilidad, la Dra. Arizmendi señaló un reto menos visible: una generación que necesita reaprender a vincularse.
Cuando llegó su turno en el Foro de Análisis Las sedes de la UNAM como polos de desarrollo, la directora de la FES Iztacala, Dra. María del Coro Arizmendi Arriaga, no habló primero de tecnología ni de infraestructura. Puso sobre la mesa algo más íntimo: una generación de estudiantes que vivió parte de la adolescencia tardía en confinamiento y que hoy muestra un bajo grado de socialización. El gran pendiente, planteó, no es solo formar buenos profesionistas, sino lograr que esos jóvenes se integren y generen vínculos entre ellos.

Es un reto que toca de lleno a una comunidad como la de Iztacala, donde la formación en ciencias de la salud y biológicas se sostiene en el trabajo en equipo, la práctica clínica y de campo y la convivencia constante. Ahí, reconstruir el tejido del aula no es un asunto secundario: es condición de fondo para que la enseñanza funcione.
El foro reunió a las y los titulares de las cinco Facultades de Estudios Superiores en torno a una idea común: a 475 años de la fundación de la Universidad de México —antecedente directo de la UNAM— y a 52 de la creación de las primeras Escuelas Nacionales de Estudios Profesionales, las multidisciplinarias se consolidaron como un motor de la institución. Hoy concentran el 47 por ciento de la matrícula de licenciatura de toda la UNAM, según expuso el Dr. Manuel Martínez Justo, coordinador de Enlace con las FES y las ENES, quien subrayó la capacidad histórica de estos campus para sobreponerse y «trabajar cada vez más con menos recursos».

Al inaugurar el encuentro, el Mtro. Néstor Martínez Cristo, coordinador de Proyectos Especiales de la Rectoría, recordó que la vocación universitaria antecede incluso a la nación: «Mucho antes de que tuviéramos patria, ya teníamos Universidad en estas tierras», y sostuvo que la institución avanza con pasos concretos porque ha sabido adaptarse.
Cada sede aportó su lectura del momento. Desde Cuautitlán —la primera ENEP—, el Dr. David Quintanar Guerrero relató cómo el plantel superó en sus inicios la falta de movilidad hacia sus instalaciones y hoy se vuelca hacia agendas de género, sostenibilidad y cultura de paz. Por Acatlán, la Mtra. Nora del Consuelo Mayans reivindicó la innovación como sello de las FES y el papel pionero de la UNAM en la capacitación en inteligencia artificial. Desde Aragón, la Dra. Araceli Romo Cabrera advirtió que la sólida formación académica ya no basta para el mundo laboral, y que urge fortalecer el pensamiento crítico, el trabajo colaborativo y el dominio del inglés. Y por Zaragoza, el Dr. Vicente Jesús Hernández Abad recordó que «es imposible separar la historia de la UNAM» de la de las multidisciplinarias.

En ese mapa de retos compartidos, la perspectiva de la FES Iztacala aportó una pieza distinta: la dimensión humana del regreso. Antes de hablar de algoritmos o de habilidades técnicas —vino a decir la Dra. Arizmendi—, hay que asegurarse de que los estudiantes vuelvan a encontrarse. Porque difícilmente puede haber un polo de desarrollo donde no exista, primero, comunidad. Y en esa tarea, Iztacala parte de su propia fortaleza: una vida académica que siempre se ha entendido en colectivo.

Reporte: Sophia
Fotografía: Cortesía FES Acatlán
