Leopoldo Vázquez presenta: Aves del Alto de Balsas, identidad viva de México
Producto de su constancia y entusiasmo, pero sobre todo de su pasión por las aves, el Dr. Leopoldo D. Vázquez Reyes, académico de la Carrera de Biología de nuestra Facultad, exhibe en el Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental la exposición fotográfica «Aves del Alto de Balsas, identidad viva de México», del 25 de julio al 27 de septiembre. Dicha exposición es resultado del proyecto PAPIIT IA208124 «Rasgos estructurales del hábitat como determinantes de la biodiversidad taxonómica, filogenética y funcional en las comunidades de aves del Alto Balsas de Guerrero», del cual también es responsable.
En entrevista con Gaceta Iztacala, Polo, conocido por la comunidad iztacalteca desde su formación como biólogo en nuestra Casa Blanca, explicó que el montaje de esta muestra fue posible gracias al esfuerzo colectivo de colaboradores de distintas instancias universitarias, estudiantes, prestadores de servicio social y organizaciones civiles de fotografía para la conservación, pero sobre todo al apoyo de los habitantes de las comunidades de la región Alto Balsas, al norte de Guerrero.

Destacó que esta obra fusiona el arte y la ciencia, ya que las fotografías están acompañadas de una muestra del arte popular de los maestros artesanos del Instituto de Capacitación para el Trabajo de Olinalá, dirigido por el maestro Bernardo Rosendo Ponce. Las lacas y cajitas de madera de la región plasman la estrecha relación entre la naturaleza y la vida campesina a través de diseños creativos y coloridos que han trascendido fronteras en nuestro país. Agregó que la idea de exponer las artesanías de la región fue propuesta por la bióloga Liliana Montañez, también egresada de la Casa Blanca y actualmente coordinadora de Investigación, Colecciones, Curaduría y Conceptualización del Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental.

En ese sentido, Leopoldo indicó que la exposición está integrada por cuatro secciones. La primera, «Introducción», brinda el contexto de la región donde late el corazón de la identidad biológica de México, porque alberga una biodiversidad excepcional. En esta se precisa que más de la tercera parte de las formas de vida del bosque tropical seco del Alto Balsas son endémicas para nuestro país. Resaltó también que los estudios realizados hasta ahora, en colaboración con Víctor Hugo Jiménez Arcos y otros colegas universitarios, permitirían su designación como área natural protegida, incluso como reserva de la biosfera, aunque el trabajo y los retos para lograrlo continúan.
«¿Por qué aves?» es la siguiente sección —continuó—, en la que se da a conocer la importancia de este grupo de animales. Mencionó que, debido a su gran diversidad, a que son fáciles de observar y a su respuesta a los cambios en el hábitat, las aves son valiosas como modelo de investigación, ya que permiten comprender procesos ecológicos y el impacto que el ser humano tiene sobre la naturaleza. Además, desde una perspectiva expresiva y emotiva, el autor indicó: «Las aves acompañan y alegran la vida de las personas, como las guacamayas, que con sus brillantes colores y algarabía causan fascinación; como los tecolotes, que en medio de la noche causan asombro e intriga con sus miradas intensas; como el «tlalto», que, según cuentan las historias de los caminantes, va por las veredas buscando dónde sembrar su milpa y prodiga abundancia a los campesinos». Más adelante indicó que la tercera es «Amenazas», que plantea la necesidad de comprender los riesgos que enfrenta este ecosistema y de actuar para reducir el impacto de las actividades agrícolas y ganaderas. Además, se advierte sobre el peligro que representan los incendios forestales, la caza ilegal, la minería y la inseguridad, procesos que devastan el hábitat y el bienestar de las poblaciones humanas.
La última parte de este proyecto ecológico-científico, «La gente» —acentuó—, cobra especial relevancia porque hace énfasis en las profundas raíces de los pueblos campesinos de la zona, de origen nahua y olmeca, así como en su aporte a la identidad mexicana, al formar parte de una de las áreas donde se inició el cultivo del maíz. También porque se destaca el interés de las comunidades por organizarse para cuidar su patrimonio biológico y su riqueza cultural, así como por compartir su conocimiento a través de actividades turísticas basadas en la valoración de la naturaleza.

El profesor universitario, también integrante de la Alianza Mexicana de Fotografía para la Conservación, invitó a la comunidad iztacalteca a visitar la exposición, en la cual comparte su emotividad por las aves, que con sus colores, vuelo y canto alegran, inspiran y hacen sonreír.
Finalmente, manifestó sentirse muy satisfecho y orgulloso por estas dos décadas de trabajo, durante las cuales se ha formado como estudiante y académico. Además, agradeció a todas las personas y colaboradores que han participado en este proceso dedicado al estudio de la diversidad biológica del Alto Balsas, y manifestó su compromiso de seguir aportando a la misión de nuestra Universidad: transformar a la sociedad a través de la investigación, la docencia y la difusión de la cultura.
Cabe mencionar que, tras el acto inaugural de la exposición, realizado el pasado 25 de julio, se presentó una mesa redonda en la que el Dr. Leopoldo, junto con el Dr. Adolfo Navarro Sigüenza, del Museo de Zoología de la Facultad de Ciencias de la UNAM; el Dr. Víctor Hugo Jiménez Arcos, jefe del Vivario de la FES Iztacala; el M. en C. Alexis Mendoza Lozana, estudiante de doctorado; y Genaro Sánchez Romano, representante del ICAT Olinalá, hablaron acerca de la importancia del Alto Balsas en la identidad natural y cultural de nuestro país.

Reporte: Ana Teresa Flores Andrade
Fotografía: Brenda Pérez Martínez y Joseph Naranjo González
