Los lagos salinos albergan una riqueza que merece protección
Vista panorámica del lago Alchichica, Puebla. (Fotografía tomada por Mariana Vargas).
El Dr. Javier Alcocer, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM, forma parte del grupo internacional de 64 científicos de 20 países que reunió evidencia sobre el valor de los lagos salinos para la biodiversidad y las sociedades humanas. Los resultados se publicaron el 3 de septiembre de 2026 en la prestigiosa revista Nature Communications, en el artículo titulado “The overlooked conservation values of saline lakes”, que alude a los valores de conservación de estos ecosistemas, a menudo pasados por alto.
Aunque representan cerca de la mitad del volumen de agua de los lagos del planeta, los lagos salinos reciben poca atención en las agendas de conservación. Su agua generalmente no es apta para beber y, en los de mayor salinidad, los peces son escasos. Estas características han contribuido a la idea de que tienen poca importancia ecológica. El estudio, basado en datos de 85 lagos de distintas regiones del mundo, invita a reconsiderar esa percepción.
Su riqueza rebasa lo que hay bajo el agua. El equipo registró 200 especies amenazadas o casi amenazadas, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que dependen de los lagos estudiados. De ellas, el 53 por ciento son aves. En zonas áridas, estos cuerpos de agua ofrecen alimento, descanso y sitios de reproducción; para numerosas aves migratorias constituyen escalas esenciales durante sus largos recorridos.

Las algas y los pequeños invertebrados, como Artemia, sostienen parte de esa abundancia de vida. Además, cada lago tiene características particulares: incluso con concentraciones de sal similares, puede albergar especies distintas. En México, el lago Alchichica, en Puebla, ilustra esta singularidad: se han documentado al menos 18 especies microendémicas, cuya distribución está restringida a este lago. Por ello, conservar uno no sustituye la protección de los demás. Sus microorganismos también poseen adaptaciones a condiciones extremas que constituyen un patrimonio genético con potencial para la biotecnología.

Los beneficios para las personas son igualmente diversos. Además de la extracción de sal, algunos lagos permiten la pesca, el aprovechamiento de Artemia para la acuicultura, así como el turismo y la recreación. También son espacios de investigación y forman parte del patrimonio cultural de las comunidades. La salinidad modifica los tipos de beneficios que ofrecen, pero no determina por sí sola cuántos proporcionan.

Otras funciones son menos visibles y más difíciles de cuantificar. Los lagos salinos contribuyen a regular el clima local y a participar en el ciclo de nutrientes. Mantener sus lechos cubiertos de agua ayuda a reducir la emisión de polvo, que puede afectar la salud y la agricultura. En México, los suelos salinos y alcalinos del antiguo lago de Texcoco ejemplifican este problema cuando quedan expuestos a la erosión del viento. Su deterioro afecta tanto a la vida silvestre como a las poblaciones cercanas.
La vulnerabilidad de estos ecosistemas está estrechamente ligada al equilibrio entre el agua que reciben y la que pierden por evaporación. La extracción de agua en sus cuencas y el cambio climático pueden alterar ese balance, reducir su superficie y aumentar la salinidad. Sin embargo, sus fluctuaciones naturales exigen evaluaciones cuidadosas: un cambio temporal no siempre indica deterioro, y una aparente estabilidad puede ocultar efectos que tardan años en manifestarse.
Para protegerlos, los expertos proponen gestionar toda la cuenca, incluir las aguas subterráneas, realizar observaciones a largo plazo y reconocer la variabilidad natural. También recomiendan involucrar a las comunidades y coordinar esfuerzos entre regiones y países, pues muchas especies utilizan redes de lagos. La gestión debe adaptarse a las condiciones cambiantes para preservar sus funciones esenciales.
La participación del Dr. Javier Alcocer en esta colaboración internacional sitúa a la FES Iztacala en un esfuerzo científico orientado a ampliar la mirada sobre la conservación. Reconocer la riqueza de los lagos salinos es un paso necesario para orientar decisiones que protejan estos ecosistemas y a quienes dependen de ellos.
Dr. Javier Alcocer
Investigador Emérito del SNII, Pride D
Laboratorio de Limnología Tropical, GILT
Facultad de Estudios Superiores Iztacala
Referencia:
Burian, A. et al. (2026). The overlooked conservation values of saline lakes. Nature Communications, 17, 9456. https://doi.org/10.1038/s41467-026-76684-0
