Cuidadómetro: de un trabajo de clase a una herramienta para quienes cuidan

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Todo comenzó en un salón de clases, con la experiencia que compartió un compañero: un familiar suyo vivió con demencia, y el desgaste en quienes lo cuidaban fue muy grande. Al escucharlo, Jessica Noemí Pacheco Ortiz y Ángela Guadalupe Rodríguez Fontes, alumnas de la carrera de Médico Cirujano de nuestra Facultad, encontraron el tema de su trabajo final para la asignatura de Salud Pública. Hoy ese trabajo se llama Cuidadómetro, una herramienta educativa y autoaplicativa para prevenir la sobrecarga en personas cuidadoras.

Ambas cursaron la asignatura en segundo semestre, dentro del ciclo básico de la carrera, con la Dra. Victoria Raquel Rojas Lozano y la M. en C. Silvana Mashenka Robles Molina. En la Unidad V, el alumnado desarrolla un proyecto de investigación con enfoque científico. A Jessica el tema ya le interesaba desde la optativa de Geriatría que cursó en primer semestre. Como ya había bastante información sobre la enfermedad, las alumnas decidieron enfocarse en otra parte de la historia: “lo que nos interesó fue la sobrecarga que experimentan las personas cuidadoras primarias”.

El proyecto fue uno de los que eligió el profesorado para presentarse en las Primeras Jornadas de Salud Pública de la FESI. Después de las Jornadas, la respuesta en las redes sociales de la Facultad y las preguntas del público llevaron a profesoras y alumnas a continuarlo fuera del aula, con un plan de trabajo de investigación.

Para construir la herramienta usaron evidencia científica y entrevistas con personas cuidadoras primarias. También contaron con la participación de la asociación Familias y Retos Extraordinarios A.C., a través de Margarita Garfias. Según las alumnas, lo más difícil fue elegir las dimensiones y lograr que cada frase fuera clara, breve, inclusiva y con sustento estadístico, además de traducir a la herramienta las necesidades de quienes cuidan. Todo se hizo sin financiamiento. El proyecto no recibió apoyo de ningún programa, grupo de investigación o centro de trabajo, y los recursos y el trabajo corrieron por cuenta de las profesoras y las alumnas, sin becas de por medio.

El Cuidadómetro no es un instrumento diagnóstico. Su propósito es educativo y preventivo: convierte el lenguaje técnico de las herramientas clínicas en oraciones breves, sencillas e incluyentes, para que las personas cuidadoras reconozcan las señales de sobrecarga. Se organiza por colores en tres niveles: cuidado sostenible, riesgo inicial y riesgo latente. Las señales no son consecutivas y pueden presentarse de forma intercalada. Puede responderse en casa, en versión digital o impresa, o en el consultorio mientras la persona cuidadora acompaña a quien cuida. A quienes se identifican con las señales, la herramienta les recomienda pedir apoyo a su familia y acudir a su centro de salud o buscar ayuda profesional.

La herramienta no se queda en el desgaste, porque también recoge lo positivo del cuidado, como la satisfacción y las competencias que se adquieren. “Al ser una herramienta de prevención queríamos visibilizar que el cuidado también podía ser sostenible destacando los factores que lo favorecen y que el cuidado también puede verse como actividad de disfrute, y no haciendo entender que el hecho de cuidar solo trae repercusiones”, explican las alumnas. Su lema lo resume: “Un cuidado en equipo es un cuidado mejor”.

Para las profesoras, el proyecto también tiene que ver con la formación médica: “En escenarios reales el personal de salud se enfrenta a dos pacientes: al paciente real y al paciente invisible (persona cuidadora primaria informal)”.

El Cuidadómetro se presentó el 20 de octubre en el Aula Magna de la FES Iztacala, con transmisión en vivo por el Facebook de la Facultad. Organizaron la sesión la Dra. Victoria Rojas y la M. en C. Mashenka Robles, y participó como ponente invitada la profesora Ana Laura Reyes Pérez, de la carrera de Enfermería.

De este proceso, las alumnas aprendieron algo sobre quienes cuidan: “Todo lo que hacen viene desde el cariño que le tienen a sus seres queridos, son lamentables las situaciones de desgaste a las que se ven expuestas porque si se visibilizaran más, si hubiera corresponsabilidad no solo entre familia sino por parte del Estado, esto podría evitarse”. Llegar hasta aquí también tiene para ellas un sentido personal: “Personalmente es nuestra manera de agradecerle a nuestra carrera por lo mucho que nos ha dado y por la vocación que nos hizo llegar hasta donde estamos llegando con este proyecto, nuestro granito de arena a la sociedad, a la salud”.

Todavía no se hace el pilotaje formal de la herramienta. La siguiente fase será demostrar su aplicabilidad dentro de una línea de investigación en salud. Mientras tanto, el equipo ha recibido muchos comentarios positivos. Más adelante buscan que el Cuidadómetro se integre a la Cartilla Nacional de Salud y a las políticas de cuidados a largo plazo, y que llegue a hospitales y consultorios. También les gustaría trabajar con instituciones de salud y asociaciones de cuidados, nacionales e internacionales.

La versión digital puede consultarse en https://fenix.iztacala.unam.mx/wp-content/uploads/2026/11/Cuidadometro.pdf. La versión impresa se pide a las responsables del proyecto, la Dra. Victoria Raquel Rojas Lozano y la M. en C. Silvana Mashenka Robles Molina. El diseño estuvo a cargo de la M. Cointya Kiabet Oviedo López.

Las alumnas dejan un mensaje a las personas cuidadoras: “Un cuidado sostenible también incluye a la persona cuidadora, si reconoce su agotamiento no lo deje pasar, busque apoyo de quienes forman parte de su entorno”.

Reporte: LucIA