Tres relatos compartidos en honor a la FESI

Felicitamos a los ganadores del Concurso de Relato breve “Así se vive en la FESI”, que fue convocado por la Coordinación de Promoción Cultural y Divulgación de la Ciencia se llevó a cabo como parte de los festejos del 46 Aniversario de la facultad, en donde la comunidad compartió desde crónicas, poemas o sucesos chuscos que han vivido en los espacios donde se preparan profesionalmente.

El 1er. lugar del Concurso de Relato Breve 2021 fue para María Fernanda Olvera Díaz con el relato “Mi experiencia en la FESI, quien cursa el 2º semestre de la Residencia en Terapia Familiar de la carrera de Psicología; el 2º sitio fue para Arturo Rodríguez Guerrero con ” Cuatro objetos”, estudiante de la carrera de Psicología y el 3er. lugar correspondió a Monserrat Mendoza Estrada con “Así se vive en la FESI”, pasante de servicios social de la carrera de Cirujano Dentista.

Como parte del agradecimiento y por la calidad de sus relatos, exponemos a los tres primeros sitios de este concurso, para que conozcan su pensar y sentir al ser parte de esta multidisciplinaria.

Aplaudimos su entusiasmo, que sin duda, será ejemplo para que otros estudiantes y comunidad de la FESI comparta sus anécdotas en próximos eventos de este tipo.

PRIMER LUGAR

MI EXPERIENCIA EN LA FESI

Autora: María Fernanda Olvera Díaz

Maestría en Psicología: Residencia en Terapia Familiar, 2° semestre

Deseaba ser aceptada en la maestría, pero la primera vez que presenté el examen, no lo pasé. Me tomó algunos días dejar de culparme y sentirme lejana a mis sueños, comencé a pensar en la esperanza que se dibujaba después del que creía, sería un largo año, estaba convencida de realizar el examen nuevamente y me decidí a prepararme. Intentarlo las veces necesarias era mi nuevo objetivo, había entendido que no se trataba de cuántos años me tomara conseguirlo, sino de que un día, de alguna manera hasta ese momento desconocida para mí, lograría tener un lugar en el posgrado.

Afortunadamente para mi impaciencia, fui aceptada al año siguiente y a pesar de no poder creerlo, deseaba empezar con las clases lo antes posible, volver a Iztacala y correr por los pasillos llevando mi tarea recién impresa, apartar el lugar de alguien que se sentaría a mi lado, mandar un mensaje preguntando “¿Dónde estás?” a mis nuevos amigos, abrazar a cada uno al verlos llegar, compartir una hamburguesa vegana, leer mis copias una hora antes de la clase bajo una jacaranda en las canchas, hacer equipo con personas nuevas y volver a sentir la adrenalina de designar la noche anterior a la entrega del trabajo como la mejor para iniciar y terminarlo todo.

Mientras mis pensamientos viajaban hasta la Avenida de los Barrios, en las noticias se escuchaba “¡2020, el año que nadie olvidará!”, todos permanecíamos en casa por la pandemia de COVID-19 y esto sólo significaba una cosa: nadie podría abrazarse, nadie podría sentarse a menos de metro y medio de distancia de otra persona, nadie podría compartir una hamburguesa sin correr riesgos de contagio y nadie podría estar en la FES Iztacala por un tiempo.

Las clases comenzaron a través de medios digitales y fue así como conocí a los profesores y profesoras de la residencia y también a mis compañeros. A pesar de que todo era muy diferente a la forma en que lo habíamos imaginado, cada uno de nosotros estaba en el lugar y momento exactos. Para hacerlo más llevadero, organizábamos reuniones en línea después de clases para platicar y conocernos, fue a través de ellas que supe que estábamos cerca, a pesar de que nadie pudiera salir de su pantalla.

No cabe duda, tendremos las fotografías más originales: disfrazados en día de brujas, exponiendo juntos para un taller, grabando videos y un podcast como trabajos finales; también seremos todo terreno, trabajando en drive, zoom, WhatsApp, adaptándonos a las condiciones de nuestra conexión a internet y compartiéndonos consejos para mejorarla; así, sin darnos cuenta, todo lo que ha parecido un obstáculo, lo hemos superado.

Nuestros profesores, han hecho un gran esfuerzo para darnos lo mejor de cada materia, académicamente me siento completa. No podría estar más agradecida por todas las personas que he conocido, cada una ha aportado tesoros invaluables a mi vida y permaneceré como una fiel admiradora de sus virtudes y habilidades.

¿Y cómo pueden volverse tan importantes las personas que sólo viste una vez? Honestamente, no lo sé. Sólo llega un día en el que ves algo por ahí que te recuerda a uno de ellos, o te descubres riéndote por el chiste que alguien contó, recibes un mensaje amigable de un compañero que te reconoce alguna cualidad que no habías notado, te das cuenta de lo mucho que necesitas escribirle a alguno para platicar o sólo saber cómo va su día, los recuerdas incluso en fines de semana y notas, con una sonrisa, que no es cierto que dejen de existir cuando apagas tu computadora.

La FESI nos aguarda con sus atardeceres y áreas verdes inigualables, será el marco perfecto para tomarnos fotos juntos, encontraremos nuestro lugar favorito y al reunirnos ahí, recordaremos lo felices que somos de estar otra vez en casa.

SEGUNDO LUGAR

Cuatro objetos

Autor: Arturo Rodríguez Guerrero

Alumno de la Carrera de Psicología

Corría el antepenúltimo día del mes séptimo, cuando dentro de la agenda se hallaba entre algunos quehaceres, una actividad que resaltaba, la inscripción a la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. Se disponía a recoger en su hogar a la mejor musa, la que acompañaría a este viajero a adentrarse en los sueños familiares de cuando menos, tres generaciones. Una carrera universitaria. En el encuentro días atrás de este viajero y esta musa, fue mencionado por ella en la sobremesa, – yo te llevo, se llegar – ella habría de dirigir tantas palabras por este escritor, ¿porque no también mostrarle el camino?.

5.9 kilómetros fué el recorrido hacia la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, en un camión que pronunciaba pasar por Hidalgo, Riva Palacio y como punto final; la ENEP Iztacala. Este escritor, habría de encontrar algo poético en el trayecto. Hemos de comenzar por Hidalgo, el hombre que llevó una de las más grandes revoluciones indígenas, admirador y traductor de Moliere; autor prohibido por la inquisición en México. En el inicio, Hidalgo y su rebeldía. Secuenciado a él, Riva Palacio, quien en los tiempos de la intervención francesa es acorralado y en la urgencia durante su huida es cuestionado – mi general, ¿Qué salvamos?, ¿el cañón o la imprenta? – Riva Palacio habrá de ser recordado como la persona que contestó, “salven la imprenta, porque esas balas si matan”. ¿Qué están diciendo esos 5.9 kilómetros?. Antes de poder contestar a la pregunta dentro de la mente del escritor, la musa lo regresa a la realidad, con un toque suave en el hombro que le anunciaba el arribo a la referida por el camión, como ENEP Iztacala.

En las pláticas de sobremesa, la musa y el escritor, habían sido críticos al sistema ridículamente extendido de llevar la burocracia a todos lados y, sin embargo, nada más alejado a lo mencionado, con lo que habría de ser la inscripción, amable, apacible y reconfortante. Conforme a oficio, el escritor debe de contener en sus manos ciertas cosas: pericia, destreza, empatía y precisión, siendo esta última, la ausente durante la inscripción a la carrera de Psicología y que provocó, poco tacto en las manos al recibir papeles por la chica de la ventanilla, que esbozó una sonrisa al mencionar, – no tiemble joven, no pasa nada -. Un acto de nerviosismo puramente ocasionado por la emoción.

El trámite habría de ser desconcertantemente rápido, que hizo mirarse los ojos a aquellos dos chicos como preguntándose ¿ahora qué hacemos?, la musa habría de contestar esa imaginaria pregunta de un latigazo, – recorramos tu facultad –. ambos asintieron. La primera imagen, fue recorrer un lugar excepcionalmente vacío, como admirar lo majestuoso de una ciudad por la noche, con sus detalles sublimes, olvidados por la habituación de sus residentes, y con la sensación de que, ese lugar, esos pasillos, esos salones, las bancas colocadas para que dos personas se miren a los ojos, los abundantes árboles y esas veredas entre ellos, en otro momento, definitivamente, todo aquello, estaría vivo, vivo con personas dialogando, empatizando, riendo, leyendo un libro e infinidad de actividades en las que todos estamos unidos.

He de recordar pocas veces en la vida, visitar un sitio abundantemente vacío, sin sentir esa sensación.

El escritor habría de sostener prolongadamente la mano de la mejor musa, con la absoluta certeza de que, se encontraba en el lugar adecuado, de que, el pasto en los abundantes campos habría de tener un verde exclusivo de ese sitio, de que, el arte dentro sus cualidades, es obligado a ser estético, pero que se de paso a la excepcionalidad que está en la facultad Iztacala.  

Hubo que perderse, dentro de pasillos, edificios y monumentos, hasta llegar a una sala abierta que tenía el título de vivario, sin guardián aparente se introdujo en la sala, en la que su motivo principal no sería la divulgación y conocimiento de diferentes reptiles, en lugar de ello, la capacidad de asombro invadió el recinto, al ver a tantas y tantas especies cuando menos, maravillosas, al alcance de un futuro estudiante de Psicología, ha de ser el momento en el que se da cuenta que, la formación como profesional está en el estrato más alto de calidad. Se contestó que querían decir los 5.9 Kilómetros, que quería decir el nombre Facultad de Estudios Superiores Iztacala y el grito en las estaciones “si va a la ENEP”. Todo fue creado para este escritor, para cada escritor viviente en cualquiera, que nos dice, ¡Esta es tu identidad! El modelo con el que hemos de aprender, quedó derribado y cambiado con algo nuevo, más cercano, más real y más vivo. Es tu recorrido en el paradigma educativo que es superado y ahora tu viaje es con Hidalgo, que deja de ser nombre de calle, avenida o estación, y comienza a ser el hombre que te dice, hemos de ser rebeldes y traducir a Moliere, hemos de ser rebeldes y tener nuestra propia opinión, pese al riesgo de muerte. Hemos de ser rebeldes y tener personajes que nos inspiren y en los que estamos retados a superar. Es tu identidad. Cuando el bronce en la estatua de Riva Palacio empieza a caer y surge el campante héroe que susurra, “salva la imprenta porque esas balas si matan “. Es tu identidad con el pasado, es tu identidad con tu presente, con el lugar donde estás, eres colocado en el sitio donde rompes paradigmas, donde el pensamiento subversivo es valorado y no castigado. Y adoptas célebre el nombre FESI y la identidad que esta conlleva.

Un gran maestro de ajedrez llamado Tarrasch, del cual se puede asegurar, su juego y el de este escritor es semejante; alguna vez escribió, “El ajedrez, como el amor y la música, tienen la fuerza para hacer a un ser humano feliz”. Tarrasch destacó tres objetos de todo el mundo que pueden hacer a un ser humano feliz, y para este escritor, él se equivocó, debería haber un cuarto objeto que es el lugar donde empiezas a crecer, formarte y vivir.

TERCER LUGAR

Así se vive en la FESI

Autora: Monserrat Mendoza Estrada

PSS Carrera de Cirujano Dentista

En la FES Iztacala te enamoras y no necesariamente de personas si no de situaciones, vivencias y recuerdos como la primera vez que la pisas, y a cada paso que vas dando te emocionas por el simple hecho de estar ahí, eso fue exactamente lo que me paso cuando fui por primera vez a la FES a entregar mis documentos.

El día que nos dieron la bienvenida al campus fue como ver el tráiler de una película; corto y señalando las areas esenciales que frecuentaríamos, por lo que de momento no pude explorar bien  cada rincón de lo que sería mi ”Nueva vida”; entrar a la FES Iztacala fue un sueño que quería pero no sabía que tendría, entrar  me llevo un año, en el momento desconocía  porque había sido así, pero hoy entiendo que tenía ser así, porque las mejores cosas llegan en el momento exacto, sin tiempo, sin prisa , y  de repente  todo cambia, desde la hora en que te levantas hasta el bus que tomas para llegar; Recuerdo llegar antes que saliera el sol, esperar a mis compañeros en la entrada y al paso de los minutos ver llegar el amanecer, sin duda era lo más bello del día.

La FES Iztacala es la escuela más grande a la que he pertenecido, no solo por su amplio campus, sino porque ahí comenzó mi sueño más grande; entrar por primera vez, perderte, no saber distinguir los salones, ni las areas, es parte de ser estudiante, sin duda es una escuela que está llena de vida no solo por la diversidad de personas que se permiten soñar, si no por su hermosa flora que hace que sientas que se detiene el tiempo por un segundo, hace que sientas tranquilidad  en medio de tanto estrés.

Porque cada día que pasa es un subí baja de emociones; un día estas feliz porque tienes paciente de preventiva, porque aprobaste tu departamental de Relacion y Control, pero al otro estas estresado porque toda la semana tendrás exámenes, porque no has dormido y aun tienes tareas por entregar; aun con todo esto, la experiencia es algo que no cambiaría por nada, porque todo es una bonita experiencia que con el tiempo se vuelve en un bonito recuerdo.

Hermosas experiencias, enseñanzas, alegrias y sobre todo amor, desde el más pequeño al más grande rincón es lo que me ha dado la FES Iztacala que cada que llegan a mí me dejan una sonrisa en el rostro, porque no solo estudie lo que quería en ella, si no que conocí a personas extraordinarias que se convirtieron en mis amigos, me dio enseñanzas de vida que no creo encontrar en ningún lado, porque la FES no solo me dio un lugar, si no la oportunidad de aprender y crecer como ser humano, me dio grandes profesores que depositaron su conocimiento y amor por la Odontología, pero sobre todas las cosas me enseñó a no rendirme y que todo es posible con perseverancia, esfuerzo y amor.

Es por ello que siempre es grato volver, volver al lugar donde todo inicio, donde inicio mi sueño: donde día a día se forman y se cumplen sueños.

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