Disertan sobre artrópodos de importancia médica

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En voz de expertos, los artrópodos visitaron de nuevo Iztacala con el Ciclo de Conferencias «Los artrópodos de importancia médica de México», extensión del Festival Artropofest, llevado a cabo el pasado 7 de mayo en el Aula Magna de nuestra Facultad.

Para abrir el foro, la Biol. Ana Guerrero, egresada de la Carrera de Biología de nuestra Facultad, dictó la plática Artrópodos en la cultura. Un viaje en el tiempo, en la que explicó cómo las culturas antiguas y nuestro país percibían a los artrópodos y cómo los representaban.

En Mesopotamia, señaló, los escorpiones fueron los más representados por los sumerios porque los asociaban con la fertilidad y la sexualidad. Eran colocados en vasijas, esculturas, representaciones gráficas y junto a las deidades.

Las abejas también eran representativas porque eran signo de prosperidad, dado que algunos pobladores se dedicaron a la apicultura y a su domesticación. Al igual que las arañas, que las relacionaban con la construcción y la destrucción.

Mientras que las moscas las asociaban con la muerte y la devastación. Los grillos, saltamontes y langostas, con el dios de las tormentas; la libélula, con la inmortalidad, y las mariposas, con presagio de difunto.

En tanto, en Egipto, las moscas eran amuletos de protección y recompensa por los logros militares. Las abejas eran también símbolo de bienestar, sobre todo porque la miel era el manjar de los dioses y su consumo era muy selecto.

También los escarabajos los relacionaban con la deidad Khepri, asociada con el sol naciente, el renacimiento y la transformación. Se le simboliza como un escarabajo pelotero (Scarabaeus sacer) o como un hombre con cabeza de escarabajo. Los egipcios observaban cómo el escarabajo hacía rodar bolas de estiércol para depositar sus crías, asociando este comportamiento con el dios que hace rodar el disco solar por el cielo. Creían que tenía el poder de crearse a sí mismo cada día, simbolizando la vida eterna y la resurrección.

Los piojos en esta cultura eran considerados una amenaza; por ello, la servidumbre y los guerreros se rapaban como medida preventiva o curativa.

En la Antigua China la cosmovisión era más filosófica y poética. Los artrópodos eran representados en metáforas y se los asociaba más con el amor, los sueños y la filosofía, a diferencia de las otras culturas, que los vinculaban con la guerra, la fuerza y la sexualidad.

También las mariposas eran distintivas, al igual que los grillos, relacionados con la tristeza, la frustración y la melancolía, aunque también se les consideraba de buena suerte y eran usados en peleas.

El gusano de seda era representado poéticamente, destacando su altruismo y sacrificio. Las arañas se consideraban de buena suerte, por lo que los chinos fueron pioneros en su cultivo. Las hormigas fueron su principal fuente de control biológico para evitar plagas en sus cultivos.

En la cultura griega, la creencia era que las abejas otorgaban conocimiento, salud y poder. Las cícadas estaban relacionadas con el dios Apolo y se asociaban con la música, la inmortalidad y la resurrección. Los grillos les agradaban la mayor parte del tiempo por su gran capacidad musical, pero a los saltamontes y langostas los tenían en respeto, sobre todo por la devastación que provocaban.

En nuestro país, se creía que las mariposas eran reservorios de las almas de los soldados muertos en combate o de algún difunto que venía de visita. El misionero fray Bernardino de Sahagún, considerado el primer antropólogo social, clasificó las mariposas dependiendo de sus colores.

Otra especie relevante es la grana cochinilla por su gran valor como colorante. En México, agregó, se presentó una exposición sobre El rojo mexicano: la grana cochinilla en el arte, en la que se mostró el registro de pinturas que han utilizado este pigmento.

Por su parte, los alacranes eran considerados mensajeros de Dios y la muerte, y se relacionaban con la tierra, la oscuridad y el inframundo. Los chapulines simbolizaban abundancia y continuidad de la vida.

En tanto, los nahuas tenían la creencia de que las abejas eran dioses que producían la miel, por lo que los panales no podían ser recolectados por personas que tuvieran pesares o enojos, para evitar las malas vibras.

Las arañas: los mayas las denominaban el cargador del cosmos, los nahuas las asociaban con el dios de la muerte y los totonacos creían que habitaban el rumbo de los dioses creadores. En ese sentido, indicó, los pueblos indígenas reconocían a este grupo de artrópodos, tal es el caso de la viuda negra de cola roja y pronunciada y las tarántulas.

En la actualidad, los artrópodos ocupan un lugar esencial tanto para los profesionales del área de las ciencias biológicas —con sus colecciones— como para los interesados en coleccionar estas especies, e incluso tenerlas como mascotas, consumirlas en el arte culinario, o usarlas en joyería, tatuajes, adornos y vestimenta. Aunque también existe la relación complicada con algunos de ellos, como las chinches, cucarachas, piojos, mosquitos y hormigas; sin embargo, son muy útiles como controladores de plagas y en la entomología forense.

Continuó el programa con la QBP Zaira Ibette Betanzo Suárez, del Laboratorio Silanes-Redtox, quien habló sobre Faboterapia en México: fundamentos, estrategia de distribución e integración con Redtox.

Posteriormente, la Dra. Paola Rodríguez Torres, del Hospital Juárez de México, expuso sobre el Abordaje clínico-terapéutico del alacranismo y latrodectismo.

Para cerrar el ciclo, la Dra. Deyadira Sánchez Bravo, también del Hospital Juárez de México, presentó el tema De la mordedura silenciosa al daño sistémico: entendiendo el loxoscelismo.

Conferencias Artropofest 2026

Reporte: Ana Teresa Flores Andrade
Fotografía: Comunicación Social y Medios
Ana Teresa Flores Andrade