Concluye nueva generación de la Residencia en Terapia Familiar
Diez profesionales culminaron su formación especializada como terapeutas familiares durante la Ceremonia de Graduación y Entrega de Constancias de la Generación 24 de la Residencia en Terapia Familiar del Programa de Maestría en Psicología de la UNAM, que se imparte en nuestra Facultad. Este acto reunió a autoridades, docentes, estudiantes, familiares y compañeros de la residencia para reconocer el esfuerzo, la dedicación y el compromiso de quienes concluyeron esta etapa de formación profesional.
En representación de la directora de la FES Iztacala, la Dra. Claudia Tzasná Hernández Delgado, secretaria general académica, felicitó a los nuevos terapeutas y destacó el valor humano que distingue a esta profesión. Señaló que la labor de estos especialistas implica desarrollar la capacidad de comprender a los demás desde la empatía, la paciencia y el respeto, cualidades indispensables para acompañar a las personas en momentos complejos de sus vidas. Asimismo, reconoció el apoyo brindado por familiares y docentes a lo largo de este proceso formativo y les deseó éxito en los retos profesionales que están por enfrentar.
Por su parte, la Dra. Nélida Padilla Gámez, responsable de dicha residencia, destacó que esta ceremonia representa mucho más que la conclusión de un programa académico, ya que graduarse como terapeuta familiar significa asumir una elección de vida orientada al bienestar de las personas y las familias, así como desarrollar la capacidad de escuchar, comprender contextos y acompañar procesos de cambio.

Durante su intervención, enfatizó que la terapia familiar parte de una premisa fundamental: ninguna persona existe de manera aislada. Cada individuo, dijo, forma parte de una red de relaciones que influye en sus emociones, decisiones y posibilidades de desarrollo. Bajo esta perspectiva, señaló que los egresados han sido preparados para intervenir en situaciones de crisis, transformación y esperanza, y contribuyen a reconstruir vínculos, facilitar el diálogo y promover entornos más saludables para las familias.
Resaltó también el papel de la UNAM y de la FES Iztacala en la formación de estos especialistas, e indicó que la Universidad Nacional no solo les proporcionó conocimientos teóricos y herramientas clínicas, sino que también les transmitió valores como el pensamiento crítico, el compromiso social y la vocación de servicio, indispensables para atender problemáticas contemporáneas relacionadas con la violencia, la desigualdad, las rupturas familiares y la salud mental.
Asimismo, recordó a los graduados que uno de los recursos más valiosos de su profesión no se encuentra únicamente en los libros o en los modelos teóricos, sino en la capacidad de estar presentes, escuchar con respeto y reconocer la dignidad de cada persona que deposita su confianza en ellos. También los invitó a mantener una actitud permanente de aprendizaje y autocuidado, elementos esenciales para quienes acompañan procesos de sanación emocional.
En representación de la generación egresada, las alumnas Luisa Cruz Cerecer y María Juliana Prado Calderón compartieron reflexiones sobre la experiencia vivida durante la residencia y destacaron el aprendizaje académico, el crecimiento personal y los vínculos construidos con sus compañeros y profesores. A ellas se sumó Araceli Gisela González García, integrante de la Generación 25, quien expresó el reconocimiento de los estudiantes que continúan su formación hacia quienes concluyen esta etapa profesional.

Como muestra de afecto y compañerismo, los integrantes de la vigésima quinta generación entregaron un presente a los egresados. La ceremonia concluyó con la proyección de un video que reunió imágenes de los momentos más significativos de su paso por la residencia, evocando experiencias compartidas que marcaron su formación como terapeutas familiares y celebrando el inicio de una nueva etapa profesional.

Reporte: Esther López González
Fotografía: Esther López González
Comunicación Social y Medios
