Entre exámenes y combates: Frida González conquista el bronce en taekwondo para la FESI

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La pasión, la disciplina y el compromiso han llevado a Frida Angélica González Gómez a destacar en dos ámbitos que demandan excelencia: la Carrera de Médico Cirujano y el deporte de alto rendimiento. Estudiante de la Carrera de Médico Cirujano en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, Frida se ha convertido en un ejemplo de perseverancia para la comunidad universitaria. Para Frida Angélica González Gómez, estudiar medicina y competir en taekwondo no son actividades separadas: ambas forman parte de un mismo proyecto de vida construido con disciplina, pasión y mucho esfuerzo.

Frida acaba de sumar un nuevo logro a su trayectoria deportiva al obtener la medalla de bronce en la categoría de 57 kilogramos, representando a la FES Iztacala en los Campeonatos Nacionales Universitarios ANUIES 2026. Aunque este reconocimiento se suma a una larga lista de éxitos deportivos, tiene un significado especial para ella, pues es el primero que consigue como atleta representativa de la Facultad.

Su historia con el taekwondo comenzó prácticamente desde que aprendió a caminar. Inició a los dos años y medio de edad y creció en un entorno donde este deporte forma parte de la vida cotidiana. Sus padres son profesores de taekwondo y su hermano también compite, por lo que los tatamis han sido su segunda casa durante más de 15 años. «Siempre ha sido algo que me apasiona y disfruto muchísimo», comenta.

Cuando ingresó a la FES Iztacala encontró la oportunidad de continuar desarrollándose en el deporte sin abandonar su sueño de convertirse en médica. Fue entonces cuando comenzó a trabajar más de cerca con el profesor y entrenador Gonzalo García Díaz, quien entrena a más de 40 estudiantes en Iztacala. Frida asegura que el deporte y la forma en que se ha enfocado con ayuda de su entrenador han sido una pieza importante para mantener el equilibrio entre sus responsabilidades académicas y deportivas.

«El profe Gonzalo siempre ha tratado de respetar mis espacios académicos, entiende que la escuela es una prioridad. Además, nos exige mantener buenas calificaciones como parte de nuestro compromiso universitario», explica.

La organización es clave en su rutina. Como alumna del turno vespertino, distribuye sus entrenamientos entre las mañanas y las tardes, además de ajustar algunas materias cuando es necesario para evitar sobrecargar sus horarios. Sin embargo, lejos de representar una presión adicional, el deporte se ha convertido en una herramienta para cuidar su bienestar emocional.

«Cuando me siento muy estresada o saturada por la escuela, al entrenar siento cómo disminuye todo ese malestar y cuando termino me siento relajada. Es mi forma de desconectarme, descansar mentalmente y hasta dormir mejor», comparte.

A lo largo de los años ha recibido premios municipales y reconocimientos estatales, pero afirma que el respaldo de la UNAM tiene un valor especial. «Que la Universidad me reconozca como atleta de alto rendimiento me llena de orgullo. Saber que la UNAM está consciente de los retos que enfrentamos los deportistas universitarios es algo que me inspira mucho», señala.

Ese apoyo se refleja en distintos aspectos. Frida cuenta con una beca deportiva de alto rendimiento, acceso a instalaciones para continuar su preparación y el acompañamiento académico de profesores que han mostrado flexibilidad cuando las competencias coinciden con sus actividades escolares. «Me han permitido presentar exámenes en otros horarios o entregar trabajos con anticipación cuando tengo competencias. Me siento muy apoyada y eso fortalece mucho mi identidad Puma», afirma.

Más allá de las medallas, Frida reconoce que formar parte de la comunidad universitaria le ha permitido crecer en todos los sentidos. «Estoy muy feliz porque estoy en la carrera que siempre soñé estudiar y en la Facultad que quería. Además, me han acogido también en el deporte que más me apasiona», comenta.

Hoy, con una medalla de bronce universitaria colgada al cuello y el objetivo de seguir creciendo tanto en la medicina como en el taekwondo, Frida representa el espíritu de una generación de estudiantes que demuestra que la excelencia académica y el alto rendimiento deportivo pueden caminar de la mano. «Me siento orgullosa, agradecida y feliz. Ahora sé lo que significa ser una Unamita».

Historias como la de Frida González reflejan el compromiso de la FES Iztacala con la formación integral de sus estudiantes, impulsando el talento dentro y fuera de las aulas.

Reporte y fotografía: Sandra R. Irizarri